jueves, 15 de febrero de 2018

Tarta de vainilla, mermelada y chocolate



Las cosas no salen siempre como uno quiere y menos en la cocina. Para San Valentín tenía pensado hacer una receta especial (no suelo celebrarlo, pero cualquier fecha es una excusa para hacer un postre) y no salió bien; me pasa a menudo, sobre todo cuando intento experimentar algo nuevo. Así que al final evité arriesgar e hice esta sencilla tarta: un bizcocho fácil, probado y requeteprobado mil veces (infalible), una mermelada comprada (se puede hacer casera, pero las prisas...) y un ganaché de chocolate.


El resultado es una tarta sin complicaciones pero muy rica y jugosa con una combinación de sabores que no podía fallar (vainilla, albaricoque y chocolate). Además, finalmente teníamos postre. Los experimentos serán para otro día.


Aquí la receta.

Tarta de vainilla, mermelada y chocolate


Ingredientes:
Para 3 moldes de 15 cm de diámetro aproximadamente

Bizcocho
  • 100 ml de aceite vegetal
  • 200 gr de azúcar
  • 3 huevos
  • 200 gr de harina tamizada
  • 1 cucharadita y media de levadura
  • Pizca de sal
  • 120 ml de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
Relleno
  • 1 bote de mermelada de albaricoque
Cubierta
  • 350 gr de chocolate para derretir (tipo fondant o 70% de cacao)
  • 200 ml de nata/crema para cocinar
  • Nata montada, chocolate blanco en virutas o rallado etc. para decorar

Elaboración

1. Primero preparamos el bizcocho: batimos con varillas eléctricas el aceite con el azúcar. Añadimos los huevos uno a uno y seguimos batiendo. Integramos la vainilla.

2. En un bol a parte, mezclamos la harina con la levadura y la sal (todo tamizado). Alternamos a la mezcla anterior la preparación de harina con la leche, una y otra, terminando con la harina.

3. Cuando tenemos una masa homogénea, vertemos, en partes iguales, en los tres moldes previamente engrasados. Horneamos, con el horno precalentado, a 180º C unos 30 minutos o hasta que al pinchar el palillo salga limpio. Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Desmoldamos.

4. Una vez tengamos los bizcochos fríos los rellenamos con la mermelada y vamos montando una capa sobre otra.

5. Terminamos con el ganaché de chocolate: en un cazo al fuego ponemos la nata, no dejamos que hierva. La vertemos sobre el chocolate, previamente cortado en trozos, y removemos hasta derretirlo por completo. Dejamos reposar hasta que enfríe (podemos meterlo en la nevera para que tenga más cuerpo). Cubrimos la tarta con el chocolate y decoramos.


Pese a que no era la idea original de lo que quería preparar, pudimos comer una tarta deliciosa.  Mi aprendizaje es que no siempre se logra lo que uno tiene pensado en la cocina y que por ello es muy importante tener, para las emergencias e imprevistos, una receta de cabecera.
Espero que os guste.

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