Aunque la remolacha parece un ingrediente extraño para un postre, si lo probáis descubriréis que no lo es tanto y que su sabor, dulzón, casa estupendamente con el chocolate. Por cierto, aquí en México la remolacha se llama betabel, cada día prendo algo nuevo.
Al principio a mi también me pareció un ingrediente algo raro pero sin duda tenía que probarlo. Si la tarta de calabacín me sorprendió para bien esta no se ha quedado atrás.
Tal y como dice Marian Keyes, como veis repito con el libro y es que tiene unas recetas estupendas, si hacemos bizcochos de zanahoria por qué no con remolacha que es también un tubérculo.
Lo único malo que puede pasar es que terminéis vosotros y vuestras cocinas pringados de rosa chillón. Por cierto, qué color más bonito, lástima que tras el horneado lo pierda.


