Parece que son las festividades las que me hacen entrar en la cocina y retomar el blog. Y es que, espero que esto sirva de disculpa, lo tengo muy descuidado. No pensé que me llevara tanto tiempo adaptarme a esta nueva vida, el cambio de rutina, de costumbres y demás. También quiero disculparme con todos aquellos que me comentaron las entradas y no tuve ocasión de corresponder. Espero, más pronto que tarde recuperar el ritmo y a todos aquellos amig@s cocinillas.
Sin más rollo y como ya dije, de nuevo me enfrento a una festividad muy diferente que es el Día de Muertos. En México, algo que me admira, la muerte se ve de forma natural y hasta se festeja, eso sí, siempre recordando a las personas queridas que ya no están, pero desde una perspectiva muy bonita.
Estos días las gente monta su altar de muertos donde no pueden faltar las flores, la comida, la fruta, las velas, el copal o el incienso, los dulces, el pan, el papel picado, así como un largo etcétera; según la tradición de cada familia. Abundan las ferias de dulces donde lo característico son las calaveritas de azúcar, pero también podemos encontrar miles de artesanías con esta misma temática. A mí me ha encantando; así que quiero aprovechar este espacio a modo de ventanita para mostraros un poquito de lo que estoy viviendo, y, como n,o unas recetas que seguro que os van a gustar.