Os traigo este postre sencillo y refrescante con dos sabores que combinan muy bien.
Esta receta, aunque parezca mentira, parte de la mermelada de pera y es que tengo tomada mi cocina por miles de tarros. En el centro donde estoy estudiando hay un huerto con árboles frutales, imaginaros el paraíso lleno de peras, manzanas, ciruelas....jejeje. Ahora es época de peras así que al terminar las clases me voy con mis compañeras a recolectar, como yo digo, y son tantas las que tengo que ya no sé que hacer con ellas, así que la mejor forma de aprovecharlas es haciendo mermeladas y con ellas recetas.
Después está el mango, un redescubrimiento. Reconozco que no era una de mis frutas preferidas en España, hasta que me dí cuenta que realmente no había probado el verdadero mango. ¡Qué rico está en todas sus formas!