Pese a no ser muy aficionada al alcohol reconozco que es perfecto para la repostería, así que no me he podido resistir a este clásico.
El resultado son unos cupcakes deliciosos, esponjosos y con un saborcillo muy especial. Las cantidades de ron van al gusto, a mí me gusta que sea sutil, pero eso ya como vosotros queráis. El chocolate creo que completa la combinación.


